La fisioterapia y termoterapia pueden controlar síntomas de artrosis

La fisioterapia y termoterapia

La fisioterapia y termoterapia

La fisioterapia y termoterapia pueden controlar síntomas de artrosis

A continuación una breve información de como la fisioterapia y termoterapia, ayudan en el tratamiento de la artrosis. Las personas que poseen esta enfermedad toman sus medicamentos. Pero en la mayoría de los casos utilizan compresas calientes, frías o con hielo, para el manejo de su tratamiento. Además de ejercicios que ayudan en gran manera al manejo de la enfermedad.

Inicialmente, la termoterapia consiste en la aplicación de calor o frío. Esto con el fin de cambiar la temperatura cutánea, de los tejidos blandos. Todo dirigido y con la intención de mejorar los síntomas de ciertas afecciones. La termoterapia es un muy buen complemento para el tratamiento de lesiones musculoesqueléticas y lesiones de tejidos blandos. Ya con el uso del hielo o del calor como terapia, se contribuye a disminuir el dolor en las articulaciones y los músculos. Esta técnica tiene efectos opuestos sobre el metabolismo de los tejidos, el flujo sanguíneo, la inflamación, el edema y la extensibilidad del tejido conectivo.

La fisioterapia y termoterapia

El principal efecto que debemos conseguir con de la termoterapia es alterar la temperatura del tejido de la articulación si es el caso en una región específica a lo largo del tiempo. Con esta acción conseguimos inducir una respuesta biológica. La mayoría de las termoterapias están diseñadas para administrar un impacto mínimo en los tejidos intermedios o circundantes. Al aumentar la temperatura de la piel / tejidos blandos, el flujo sanguíneo aumenta por vasodilatación. La tasa metabólica y la extensibilidad del tejido también aumentarán. El calor aumenta la absorción de oxígeno, con lo que obtenemos aceleración en  la cicatrización del tejido.

En el caso de termoterapia con compresas frías, se busca disminuir la temperatura de la piel / tejidos blandos, para que así el flujo sanguíneo disminuya por vasoconstricción. El metabolismo del tejido disminuirá al igual que la inflamación, y la extensibilidad del tejido. Por consiguiente se inhibe la actividad de las enzimas que degradan el cartílago. Además la disminución de la tasa metabólica limita el daño adicional y ayuda al tejido a sobrevivir a la hipoxia celular que se produce después del daño.

En el caso de la fisioterapia, obtenemos ayuda en el reducir el dolor, la hinchazón y la rigidez de la artrosis, y puede ayudar a mejorar la función de la articulación, como por ejemplo, la rodilla. También puede hacer que sea más fácil caminar, agacharse y sentarse. Una combinación de terapia física y ejercicio supervisado tiene beneficios para los pacientes con artrosis de rodilla y puede retrasar o prevenir la necesidad de cirugía.

La terapia física

Los dos tipos principales de terapia física (tratamientos pasivos y activos) pueden ayudar a que la artrosis sea más manejable. Con tratamientos pasivos, el fisioterapeuta hace la mayor parte del trabajo. Pero con tratamientos activos, podemos aprovechar los ejercicios en casa.

El  fisioterapeuta le mostrará ciertos ejercicios que puede hacer en casa para fortalecer sus músculos. El fortalecimiento de estos músculos le puede ayudar a disminuir el dolor.

Es importante mencionar que los ejercicios de flexibilidad son muy importantes. Hacerlos regularmente puede ayudar a aumentar el rango de movimiento, hacer que sus articulaciones recuperen flexibilidad y restauran la función normal de la articulación. Es importante hacer ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad porque pueden ayudar a aliviar la tensión de la articulación.

Es muy importante que su reumatólogo le realice un programa de terapia física para tratar la artrosis, con lo que podrá aumentar sus actividades diarias. Cuanto más temprano se trate la artrosis, conseguirá mejores resultados en el largo plazo.